jueves, 2 de junio de 2011

¿Éste es mi destino?


Y pensar que aún tenía la esperanza de que la impotencia, la amargura, la impaciencia, la tristeza, la melancolía... desaparecieran.

Y pensar que me ilusionaba haciendo planes para cambiar mi rumbo, mi camino, mi vida mientras espero un destino ya construido.

¿Irónico? No, penoso más bien.

Acostarte cada noche cansada, agotadas las fuerzas de tanto intentar lo imposible y soñar... Soñar que río y lloro, de alegría y de tristeza porque, ¿qué es la felicidad sin tristeza?, y que todos a tu alrededor ríen y lloran contigo. Y despertarte cada mañana feliz; y esperar entre sabanas esa divina idea que te enseñe cómo hacer los sueños realidad.

Pero entonces interrumpen los ruidos y hasta el canto de un mirlo parecen taladradoras que te atraviesan la cabeza sin más. Abres los ojos y todo ha pasado de largo... ¿en qué pensaba?

Te levantas y estiras las sabanas, ducha, desayuno, compra, trabajo...como ayer, como antes de ayer, como el día anterior. Y sientes como la monotonía te asfixia cada día un poco más; la conciencia de que hay algo más pero que no encuentras el valor, las ganas, la compañía… ni siquiera un motivo, ni siquiera sabes qué es eso que buscas, qué es lo que deseas y anhelas, solo sabes que algo no marcha bien, que estás viviendo una mentira, que con quince años tu única preocupación no puede ser terminar los estudios para llegar a los treinta, encontrar al que va a ser sin más remedio el amor de tu vida y esperar que los años pasen y pasen y pasen sabiendo que no has vivido, porque vivir no puede limitarse a volar en libertad en cien kilómetros cuadrados diariamente vigilados, analizados, comentados…. ¡Qué mal sabor el ser admirado!, sueño de muchos pero tortura de otros…

Y al fin te das cuenta de lo que eres, y en lo que te has convertido, un ignorante mentiroso que solo busca otro desgraciado como él del que poder burlarse para sentirse un poco mejor durante unos minutos; mentiroso porque ni fiel a tus principios pudiste ser transformándote en alguien o algo que no eres, buscando no se sabe qué que hiciera que te sintieras mejor. Pero tarde, te diste cuenta tarde, y ahora solo esperas un milagro que evite que el veneno que llevas dentro te mate antes de tiempo…

¿Éste es mi destino?

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