domingo, 11 de septiembre de 2011

Palabras, palabras, palabras...


Parece ser que, al final, las palabras siempre se las lleva el viento. Que, unas veces, son solo sonidos melodiosos que endulzan nuestros oídos provocando falsas ilusiones, erróneos sentimientos y, otras, estridentes ruidos capaces de robarnos la calma, de hacernos caer hasta lo más bajo.

Es por ello, que me dejo llevar por los actos, actitud y comportamiento, ésto siempre nos dirá y significará mucho más que cuatro palabras entrelazadas, mucho más que cualquier frase bien estructurada formada por términos que, según la costumbre, pueden ser los más hermosos que se puedan escuchar.

Sin embargo, en ocasiones las palabras pueden llegar a tener fondo. En ocasiones, las palabras, pueden llegar a ser sinceras cuando salen desde lo más profundo de nuestras entrañas, cuando, comenzando con un temblor de piernas, seguido de un pellizco en el estómago y acompañado de una húmeda niebla entre el ojo y el párpado, se produce una explosión dentro de ti capaz de llegar y conmover a las personas más inesperadas. Pero para ello, siempre han de estar presentes los hechos, la actitud y comportamiento. Las palabras sin sentido cualquiera puede pronunciarlas, incluso aquellas aparejadas a un sentimiento. La labia, el desparpajo, las dudas, las ganas o el tener vacío nuestro interior lo hace posible.

También, las palabras sin sentido cualquiera puede escucharlas, cualquiera puede creerlas y así darles significado, ese que más nos convenga, por lo que nada valdrá realmente la pena si nos dejamos llevar por los gestos más que por las ideas, si no somos capaces de vivir sin engañarnos a nosotros mismos para lograr una felicidad, una sensación de bienestar, que no durará más de lo que dura una conversación.

Quizás por eso callo. Quizás por eso guardo mis ideas, mis sentimientos, mis inquietudes, mis ilusiones, mis dudas y mis miedos. Quizás por eso solo lo saco a relucir cuando encuentro a otra persona que actúa más que habla.

Es ahora cuando me doy cuenta de que “sabe a libertad callarse entre tanto ruido”.

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